Martin había escapado en noviembre pasado del fuego, que ayer se cobró su venganza al abrasar la caravana donde residía en el paraje del Faldar, a los pies del Monte Cabezo, en término municipal de Pinoso.
Según fuentes de la Guardia Civil, un brasero podría haber originado las llamas. La víctima necesitaba una silla de ruedas para moverse y esa minusvalía pudo impedirle huir del fuego. La autopsia constatará si Martin, británico de 56 años, pereció asfixiado por el humo o tuvo una muerte aún más cruel.
Por el momento, la inspección ocular del vehículo, que quedó totalmente calcinado, sustenta la hipótesis del accidente doméstico. Las pesquisas han sido asumidas por la Guardia Civil de Pinoso y la Policía Judicial del cuartel de Novelda.
Hoy mismo podrían desplazarse hasta el lugar del suceso especialistas del Instituto Armado en la investigación de incendios, según las fuentes consultadas.
La alarma saltó sobre las siete menos cuarto de la mañana, cuando un vigilante del polígono industrial del Rodriguillo que acababa de entrar a trabajar avistó la humareda. Al lugar se desplazaron varias dotaciones del parque de bomberos de Elda.
Una vez sofocado el fuego, en el interior de la caravana apareció el cadáver del discapacitado. Estaba completamente calcinado, lo que dificulta su identificación. En cualquier caso, ayer había pocas dudas de que el malogrado cuerpo pertenezca al hombre que vivía en tan precarias condiciones.
Un juzgado de Novelda ha abierto diligencias previas para recabar el resultado de las pesquisas. En caso de que éstas confirmen el origen fortuito del fuego -no se ha encontrado en principio rastro alguno de productos acelerantes o combustibles que induzcan a pensar en la participación de terceras personas-, el asunto será archivado por la inexistencia del delito.